Muchos Cristianos han fallado en darse cuenta lo que
significa tener a Jesús/El Padre/El Espíritu Santo
viviendo dentro de ellos. Hemos sido transformados por El
Espíritu de Dios y somos un espíritu en El.
Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
(1Cor. 6:17)
Si Jesús vive dentro de nosotros por el Espíritu, entonces
todo lo que El es, está dentro de nosotros. Su vida (Zoe) está en nosotros
y eso incluye la sanidad.
Pablo dijo que el no vivía ya, mas
Cristo vivía en él, y que ahora vivía por la fe DE El Hijo de
Dios. Pablo estaba declarando que Jesús
vivía dentro de él, y la fe de Jesús era la fe que Pablo estaba usando para
vivir.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo
yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el
cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal. 2:20)
Por tanto, la sanidad es parte de nuestra naturaleza
espiritual nacida de nuevo.
La mayoría de los Cristianos ven la sanidad como que es algo que viene de afuera de
ellos, probablemente de lo alto. Se ven asimismo como enfermos tratando de recuperarse. Oran, piden y esperan que
algo fuera de ellos los toque.
Por supuesto cuando Jesús caminó en la tierra y sanó a todos
los que vinieron a El, El verdaderamente estaba 'fuera' de los que estaban
enfermos y la sanidad que El produjo en ellos vino de 'afuera'. Pero, ahora El
vive dentro de nosotros, por tanto Su poder sanador esta dentro de nosotros.
Cuando lidiamos con enfermedades en nuestros propios
cuerpos, debemos vernos a nosotros mismos como
los sanos resistiendo la enfermedad, en lugar de enfermos tratando de
recuperarse. La enfermedad es un intruso ilegal que debe de ser expulsado de
nuestros cuerpos. Hablamos a nuestros cuerpos por el Espíritu. Lo físico debe
someterse a lo espiritual. Lo visible debe someterse a lo invisible.
Toda la sanidad que necesitamos esta disponible a través de
nuestros espíritus renacidos que son uno con Dios. La sanidad viene de adentro!
La soltamos con nuestras palabras, nuestras actitudes, nuestros
pensamientos y nuestras acciones. Actuamos en La Palabra, hablamos La Palabra,
meditamos en La Palabra y 'vemos' con los ojos de fe la sanidad.
No es tanto el hecho de que nosotros pidamos a Dios que
suelte la sanidad. La sanidad ya ha sido suelta en nosotros desde que Jesús caminó en la tierra y ciertamente
desde que El resucitó de la muerte. El asunto ahora es que nosotros soltemos
esa sanidad que Dios ya ha soltado.
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que
actúa en nosotros, (Efe. 3:20)
Ese verso merece ser meditado!
Cuando tenemos un claro entendimiento y revelación de fe, y
un entendimiento de que El Sanador vive dentro de nosotros, vamos en camino
para buscar la manifestación de la sanidad. Si con
los ojos de la fe puedes ‘ver’ la sanidad, la puedes recibir!