El Perdón y la Oración del Padre Nuestro

Para entender Marcos 11:26 o “El Padre Nuestro”, en Mateo 6:9-15, necesitamos entender el contexto en cual fue dado. Jesús les estaba hablando a Sus discípulos cuando aún estaban bajo el Antiguo Pacto, y estaba enseñando cómo orar antes de ascender al cielo y derramar Su Santo Espíritu, y antes de que el Nuevo Nacimiento fuera posible.

Marcos 11:26 "Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:9-15 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 14Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Para la mente Judía, el perdón giraba alrededor de un sistema de sacrificios y de guardar la ley. No tenía nada que ver con la condición del corazón. Jesús se refirió a esto en Mateo capitulo 5 cuando habló acerca del adulterio comparado con la lujuria, y del asesinato comparado con el odio. Su punto era revelar que la raza humana era incapaz de guardar la Ley, y que la Ley jamás justificaría a alguien. El corazón del hombre era el problema. Aún así, por medio de la ley, el perdonar a otros era también imposible porque el corazón de la persona ofendida no había cambiado.

Jesús estaba revelando la imposibilidad de guardar la ley. Si nosotros no podemos ser perdonados a menos que perdonemos, entonces, ¿Quién podrá ser perdonado? ¿Cómo sabes que has perdonado completamente a todos los que te han ofendido? ¿Qué pasaría si hay por ahí una falta de perdón que no has reconocido, o que has escogido ignorar? ¿Sería posible que Dios no pueda perdonarte?

En la revelación del evangelio que recibió Pablo, se explican estas cosas. En Colosenses 3:13 encontramos a Pablo revelando como hemos sido equipados para perdonar. Esto básicamente dice exactamente lo opuesto de lo que Jesús estaba enseñando.

Col. 3:13 Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

 

Pablo está mostrando que a menos que hayamos sido perdonados y hayamos experimentado el poder transformador del perdón (el Nuevo Nacimiento), no tenemos la capacidad para perdonar a otros. Pero una vez que hemos sido perdonados, que somos una nueva creación, y el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, ahora sí somos capaces de perdonar a otros. ¡El nos perdonó primero!! Ahora podemos perdonar verdaderamente a otros.

¿Ves la diferencia? Jesús nos mostraba que no podía haber perdón bajo la ley a menos que el perdón se diera a otros de corazón. Era un asunto del corazón, y todos los corazones de los hombres estaban corruptos. No sólo el asesinar es malo, sino que también el odiar. No sólo es mala la fornicación sino también la lujuria. El problema es el corazón. Y antes del trabajo redentor de Jesús en la cruz, no había forma de cumplir con tales requisitos.

Por tanto, vemos que sin sacrificio por nuestros pecados y sin fe en ese Sacrificio (Jesús), no hay esperanza para nadie. Sólo en Cristo estamos equipados para perdonar a otros, porque hemos sido perdonados. Bajo la ley teníamos que obedecer cada jota y cada tilde – y aun Jesús lo hizo más estricto hablando de los asuntos del corazón- para poder ´ser salvos´. Ningún hombre es capaz de hacerlo; pero bajo la gracia de Su Redención, ¡Dios lo hace primero! Y luego nos pide a nosotros que perdonemos a otros como El nos ha perdonado.

Gloria a Dios que…"En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (Efe. 1:7)

Antes de nacer de nuevo, éramos incapaces de perdonar de corazón a otros. Nuestro corazón estaba oscurecido y corrupto. Pero después de haber sido perdonados y nacidos de nuevo, el amor de Dios en nuestro corazón transformado ahora es capaz de perdonar. Marcos 11:26 declara que no podemos ser perdonados si nosotros no perdonamos, pero el Nuevo Pacto revela que El nos perdona primero, entonces nosotros somos capaces de perdonar a otros.

Efesios 4:32 Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.