Él os guiará a toda la verdad

Me ha sorprendido a menudo la pereza de muchos cristianos para escuchar. Habiendo ministrado y oído a otros ministrar, tuve la oportunidad de pasar tiempo con quienes estaban conmigo oyendo enseñanzas. Me he preguntado muchas veces si estuvieron en el mismo salón que yo escuchando el mismo mensaje. Por ejemplo, la respuesta a un mensaje de sanidad ha sido a menudo diametralmente opuesta a la verdad presentada. En lugar de ser movidos a la fe y emocionarse por recibir de Dios, algunos siguen obsesionados por explicar por qué están enfermos o dan grandes detalles de todo lo que está mal con ellos y todo lo que el médico ha dicho. Es como si hubiera una nube de embotamiento sobre sus corazones y mentes. 

“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír”. (Hebreos 5:11)

Mientras meditaba sobre esto me pregunté cuántas veces me habría pasado lo mismo a mí. ¿Cuántas verdades habría yo oído sin oír en los últimos años? ¿Cuánto tiempo le habría tomado a la Palabra penetrar mi embotada mente y corazón? ¿Cuánta más verdad el Espíritu Santo está tratando de hacerme llegar incluso ahora?

¿Cómo podemos llegar a ese lugar de 'oír' con el corazón? Es la Verdad la que nos hace libres, pero muchos están caminando en la esclavitud, la ignorancia, el quebrantamiento y el miedo. 

Ellos, obviamente, no son 'oidores' del Evangelio.

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.  Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. (Santiago 4: 8)

El embotamiento en el oír es un asunto del corazón. Es una cuestión de pecado. El pecado nos distrae, endurece nuestros corazones y embota nuestra capacidad de oír. Aunque no queramos escuchar esto (y no es un juego de palabras), sigue siendo verdad. Si nos acercamos a Dios con corazón sincero, Él se ACERCARÁ a nosotros. Si hay una nube de embotamiento en nuestras vidas, se debe a un corazón impuro. Puede que no sea un corazón lleno de maldad, sino simplemente un corazón lleno de las preocupaciones del mundo. Todos lidiamos con esto. Pero el doble ánimo es una enorme barrera para escuchar a Dios.

¿Recuerdas a los que buscaban a Jesús para ser sanados? Ellos estaban enfocados.  “Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón”. (Jeremías 29:13)

Esto no es una prueba o una carrera de obstáculos que Dios ha puesto delante de nosotros. Es simplemente una realidad. Para que un corazón pueda recibir de Dios, debe estar abierto para oír a Dios. Obviamente, cualquier cosa que distraiga al corazón será una barrera para esto.

¿Cómo nos hablará el Espíritu? El Espíritu de Dios siempre va a confirmar y revelar la Palabra de Dios. La verdad no se define por la emoción y el sentimiento humano. Es por eso que el corazón debe enfocarse en Él más que en circunstancias y emociones. La verdad no es algo inherente a nuestra cultura o a lo que sea en la actualidad políticamente correcto. La verdad no se basa en lo que dice el médico, el político o el abogado. La verdad es espiritual. El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de verdad.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad (Juan 16:13)

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Él está lleno de gracia y de verdad. Si permanecemos en Su Palabra sabremos la verdad y la verdad nos hará libres. Este es el Espíritu de Verdad que vive dentro de nosotros con el expreso propósito de que lo conozcamos a Él. ¿Por qué entonces hay tantas diferentes doctrinas, interpretaciones y opiniones acerca de la verdad?

Parte de la oración de Pablo en Efesios 1 deja en claro cuál es la necesidad real. "Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles (son) las riquezas de la gloria de su herencia en los santos" (Efesios 1:18, paréntesis añadido para aclaración).

Pablo oró para que los ojos de nuestro entendimiento fueran alumbrados, a fin de que sepamos: 1) Cuál es Su llamado en nuestras vidas y 2) ¡El inestimable valor que tenemos para Él! Este conocimiento sólo puede provenir del Espíritu Santo. Es conocimiento revelado. Esta es la verdad que te hará libre, que revela tu verdadera identidad, que desbloquea las promesas de Dios y que te confirma en tu único propósito en la vida.

Esta revelación será usualmente progresiva y se desarrolla a medida que crecemos en el Señor. Las glorias del Reino están disponibles para todos los que quieran buscar, pedir y llamar. El secreto es crear el entorno adecuado para oírlo. Estos misterios están ahora disponibles para ser revelados.

“Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”(1 Corintios 2: 9-10)

Tu verdadera identidad, tu propósito y tu herencia están esperando para ser desbloqueados y descubiertos. Existen en tu espíritu renacido, pero es Su Espíritu el que hace el desbloqueo. El Espíritu escudriña las cosas profundas de Dios y nos las revela. Muchas veces nuestra comprensión es limitada. Algunas revelaciones pueden tomar años para que las comprendamos totalmente. Otras se entienden inmediatamente. Mientras caminamos en la luz que tenemos, más luz viene.

“Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, segúnla revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe” (Romanos 16: 25-26).
¡El conocimiento revelado se dio a conocer por las Escrituras! Como David dijo: “Tu palabra es lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino". (Salmo 119: 105).
“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. (Salmo 119: 130).

Su Palabra es una luz que brilla en lugar oscuro. Su Palabra da luz y hace entender a los simples y es luz que alumbra nuestro camino.

¡El conocimiento revelado es la obra vivificante del Espíritu el cual vivifica la Palabra y la transmite al corazón del hombre,  para que podamos conocer todo lo que Dios ha preparado para nosotros!

Cuando hablamos de conocimiento revelado o del Espíritu que da testimonio a nuestro espíritu (Romanos 8:16), estamos hablando del Espíritu de Dios que revela las realidades de nuestro espíritu recreado. Debe entenderse que el Espíritu de Dios va a seguir siendo fiel a la Palabra de Dios. El Espíritu y la Palabra están de acuerdo. ¡De hecho, la espada del Espíritu es la Palabra!

“Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17)

El Espíritu no va a contradecir la Palabra de Dios. Cuando hablamos de conocimiento revelado, no estamos hablando de alguna "nueva" revelación que no es bíblica. El conocimiento revelado desbloquea la Verdad de la Palabra a tu espíritu, el cual te abre los ojos y engendra la fe y la visión.

Jesús dijo que sus palabras eran espíritu y vida.

“Las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida”. (Juan 6:63).

El Espíritu confirma la Palabra. El Espíritu y la Palabra no están separados. Considera el papel que cumple de la Palabra en la vida de un creyente y entenderás el papel que cumple el Espíritu. El Espíritu da palabras de sabiduría y conocimiento (1Corintios 12: 8). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16) Por lo tanto, también el Espíritu nos reprende, corrige e instruye.

La culpa y la condenación no provienen de Dios. Pero la sabiduría, el conocimiento, la corrección y la instrucción vivifican tu espíritu. Deja que el Espíritu te ministre a través de la Palabra. Incluso una palabra de reprensión es verdad, “¡y la verdad os hará libres!” (Juan 8:31-32)

La verdad de la sanidad te hará libre de la enfermedad. La verdad de Su provisión te hará libre de la escasez. La verdad de Su protección te hará libre del miedo. La verdad de Su amor te hará libre de tormento. La verdad de Su gracia te hará libre de culpa y condenación. La verdad de Su victoria te hará libre de debilidad. En la medida que Su verdad se vivifique en nosotros por el Espíritu y la Palabra, conoceremos la esperanza de su llamado y estaremos equipados para caminar en la victoria que Él ha preparado para nosotros.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8: 31-32)