El Enardecimiento de Su Espíritu 

Cuando estamos continuamente llenos del Espíritu, estamos más preparados para resistir las tormentas de la vida que se nos pudieran presentar. Hubo veces en mi vida, en las que no puedo decir que oí una palabra de Dios, ¡pero mi espíritu se enardeció dentro de mí cuando escuché la palabra del hombre! ¿Puede nacer fe a partir un diagnóstico negativo? No. ¡El diagnóstico negativo causó que mi espíritu se enardeciera dentro de mí y respondiera con la Palabra de Dios!

“Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía…” (Hechos 17:16)

Pablo vio la idolatría de Atenas y la oscuridad espiritual enardeció su espíritu. Muchas veces nuestros futuros cambian porque nuestros espíritus se enardecen.

En 1978 durante nuestros cortos cuatro meses en México, mi esposa tuvo serias complicaciones en su embarazo. Nos sometimos a exámenes de rutina y una ecografía para saber lo que estaba pasando. Al día siguiente fui por mi cuenta a retirar los resultados de los exámenes y a ver al médico, pero me encontré con un diagnóstico que jamás hubiera imaginado: "El feto ha muerto. El saco ha colapsado. Habrá un aborto espontáneo”.  

Ese día, no fui a escuchar el diagnóstico del médico con una palabra firme de parte de Dios; tampoco estaba seguro de lo que estaba pasando y  ciertamente no tenía idea de que el médico iba a decir lo que dijo. Pero cuando escuché esas palabras, "el feto ha muerto," mi espíritu se enardeció dentro de mí. Algo muy dentro respondió con un autoritario 'NO'. ¿Era yo o era el Espíritu de Dios? ¡Fue el Espíritu de Dios dentro de mí! De la misma manera que Jesús respondió a la noticia de la muerte de la hija de Jairo, el Espíritu respondió dentro de mí.

“Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.” (Marcos 5: 35-36)

En lugar de dejar que el miedo se exprese a través de nuestras palabras, ¡dejemos que la Palabra de Dios aplaste al miedo! La revelación de la identidad, la autoridad y el propósito de Dios para nuestras vidas son todas las municiones que necesitamos cuando escuchamos un diagnóstico negativo.

Elegí  no repetir el diagnóstico del médico a mi esposa. Le dije que descansara en la cama y que todo estaría bien. Así seguimos de pie en fe. Mi espíritu se enardeció para resistir el diagnóstico negativo y recibir un milagro. No volvimos a ese doctor. ¡Varios meses después, mi hijo David nació, completamente sano y lleno de vida!

Dos veces, cuando escuché la palabra del médico con respecto a mi propia salud, mi espíritu se enardeció dentro de mí. Esas dos veces supe que esas palabras negativas no eran la última palabra. Esas dos veces he optado por no seguir las recomendaciones médicas y las dos veces fui sanado en el transcurso de dos días.

No estoy hablando en contra de los médicos o medicamentos. En otras situaciones he seguido las instrucciones del médico. Tuve la fe y la paz para hacerlo. Pero hay veces en que tu espíritu se enardece y el conocimiento de tu herencia en Cristo provoca una reacción espiritual que trasciende las circunstancias naturales. Esta es una característica del conocimiento revelado. El Espíritu dio testimonio a mi espíritu que Dios había hecho provisión para mí.

La única manera que uno puede responder con fe a un diagnóstico negativo es por haber ya establecido una base sólida en la Palabra. Es por conocer la Palabra de Dios, Sus promesas y Su naturaleza que hace posible reconocer al instante la voz del miedo y de la destrucción. ¡Dios está a favor tuyo y no contra ti!

“Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.” (Juan 10:5)

En la medida en que conocemos la voz de Dios y tenemos una revelación de Su verdad, también reconocemos la voz de un extraño. El 'extraño' intentará sembrar el miedo, destruir la fe y sacar tu foco de Dios y ponerlo en tu propia fuerza y recursos. Pero si tú conoces la voz de Dios, el oír la voz del extraño moverá al espíritu para tomar posesión de las promesas de Dios. La fe puede revivir como una reacción al informe negativo.

Probablemente el mayor obstáculo que tiene el pueblo de Dios para oír a Dios, se encuentra en nuestras mentes no-renovadas. Si no estamos pensando Sus pensamientos, ¿Será fácil oír Su voz? ¿Cuán sensitivos seremos a un diagnóstico negativo? ¿Podrán nuestros espíritus enardecerse?, ¿o recibiremos pasivamente las malas noticias? Si nuestras mentes están llenas de todas las trivialidades, las noticias, los miedos y estrés del mundo, ¿estamos en un buen lugar para ‘oír' a Dios o ‘ver’ Su voluntad en nuestras vidas? Probablemente no. 

Muchos creyentes no tienen dominio sobre su vida de pensamiento. Ellos son los que por lo general tienen problemas para oír a Dios o tener una dirección clara para sus vidas. Lo que pensamos puede constituir o una barrera, o una puerta abierta para la voz de Dios. ¿Qué significa una mente renovada para nosotros?

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  (Romanos 12: 2)

La renovación de nuestra mente nos transforma. Nos da la capacidad de comprobar (saber) la perfecta voluntad de Dios. En otras palabras, una mente no-renovada, llena de pensamientos negativos, dudas, miedos y estrés,  no puede aprovechar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. La voz de Dios va a ser filtrada a través de lo que está en nuestras mentes. A veces, nuestras mentes están tan llenas de basura que no podemos escuchar a Dios en absoluto. Otras veces podemos oírlo pero oírlo mal, o  malinterpretar  Su guía debido a todos los filtros hemos permitido que permanezcan; los filtros de la negatividad, la duda, el egocentrismo, etc. 

Esto puede ser comparable a escuchar tu música favorita en el medio de un concurrido centro de la ciudad, o escucharla en el silencio de tu sala de estar. Te vas a perder mucho en el entorno del centro de la ciudad. Las distracciones y el ruido bloquearán tu recepción de la música que se está reproduciendo. Lo mismo sucede con nuestros pensamientos. Purgar nuestra mente de pensamientos ‘basura’ es crucial para estar listo para oírle y descubrir su perfecta voluntad para nuestras vidas.

Esto es importante cuando se recibe un diagnóstico negativo. Si tu mente está muy llena de las cosas negativas del mundo, es probable que el diagnóstico negativo encuentre un hogar en tu corazón. Pero si tu corazón y tu mente están llenos de las promesas de Dios y una revelación de tu herencia en Cristo, un diagnóstico negativo enardecerá tu espíritu para resistir al enemigo y recibir la provisión de Dios y la victoria.

“…Él despertará mi oído para que oiga…” (Isaías 50:4)