Recibiendo Revelación

La mayor necesidad en la iglesia de hoy es la verdad que brota del conocimiento revelado. Lamentablemente hay un gran número de cristianos bienintencionados que seguirán a ciertos maestros y se tragarán todo lo que ellos digan. Ellos no perciben que por momentos reciben un Evangelio Genéticamente Alterado (EGA). La verdad mezclada con la mentira. Se cuestiona fiabilidad de la Palabra de Dios y creen sólo algunas partes. El típico cristiano que no está en sintonía con el Espíritu de Dios,  no se dará cuenta ni notará la enseñanza errónea y será rápidamente arrastrado.

Como cristianos tenemos la responsabilidad de entender enteramente el consejo de Dios, para conocer la Palabra y para poder corregir, instruir y exhortar con toda paciencia. La sabiduría de Dios está disponible para nosotros, pero sólo puede ser discernida espiritualmente.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1Corintios 2:14)

Tristemente, hay muchos cristianos “naturales” que no están oyendo a Dios ni teniendo Su verdad revelada en sus espíritus. Las cosas del Reino están contenidas en la Escritura, pero solo son reveladas de Espíritu a espíritu; del Suyo al nuestro. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu.” (Romanos 8:16)

Jesús dijo, “A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;” (Marcos 4:11)
Pablo dijo, “Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.”(1Corintios 2:7)

En otras palabras, hay cosas que Dios quiere que sepamos y misterios que quiere revelarnos. No es imposible ni difícil. Ésta es Su voluntad. Pero si no hemos creado el ambiente para oírlo, vamos a vivir carentes de todo esto.

Adán y Eva fueron creados para aprender directamente de Dios. La capacidad de tener una comunión más cercana a Él, se perdió por el pecado. El hombre se volvió temeroso, ignorante y oscuro. Hoy muchos van a la iglesia a leer sus Biblias para aprender acerca de Dios, pero sólo algunos realmente buscan conocerlo y aprender de Él. ¡Hay una diferencia! El hombre caído camina en la vanidad de su mente, tiene el entendimiento oscurecido, y está ajeno a la vida de Dios por la ignorancia y la ceguera de su corazón (Efesios 4:17-18). El Espíritu de Dios quiere guiarnos a toda verdad, pero tenemos que estar dispuestos a ser guiados.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13)

Mientras no tengamos interés en oír a Dios, la vanidad y la ignorancia será nuestro ambiente ¡aunque que hayamos nacido de nuevo! El hecho de que el Espíritu de Dios viva en nosotros,  no significa que los misterios de Dios y Sus promesas serán automáticamente reales para nosotros.

¿Quién eras y quién eres?

 “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8)

Todo lo que Adán perdió para sí mismo y para la humanidad, ha sido restaurado a través de Cristo. No sólo caminábamos en oscuridad, éramos oscuridad. La revelación espiritual no era posible como lo es hoy. Pero en Cristo hemos sido enchufados nuevamente a la fuente y ¡somos luz! En otras palabras, la luz de vida ha entrado y transformado nuestros espíritus. Estamos una vez más en posición de tener comunión con Dios. Lo podemos oír con nuestros espíritus. Una vez más estamos en posición de tener comunión con Dios. Podemos oírlo con nuestros espíritus.

Dios quiere revelarnos cosas, desde los detalles más chicos de la vida a los más grandes misterios del Reino. Todos estos misterios y verdades existen en nuestros espíritus recreados, pero deben sernos revelados a fin de que sean reales para nosotros. La pregunta es, ¿permitiremos que nuestros espíritus sean vivificados por Su Espíritu?

Hay dos claves para volvernos sensibles al Espíritu de Dios y al conocimiento revelado.

La primera es apreciar, valorar y estimar la Palabra de Dios. Cómo nos acercamos a la Palabra de Dios es la clave para recibir o no recibir revelación de Él.

Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.(Proverbios 4:20)

Fuimos creados a la imagen de Dios y “En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.” (Juan 1:1 DHH) En otras palabras, fuimos creados según la imagen de lo eterno, la palabra viviente de Dios que creó todas las cosas y fue hecha carne. Eso significa que fuimos creados para vivir por la Palabra. Podemos oír la Palabra, responder a la Palabra, alimentarnos con la Palabra, hablar la Palabra y hacer la Palabra. Oírlo debe ser ‘natural’ para nosotros. ¡Fuimos creados para oírlo!

Mientras pases tiempo en Su Palabra puedes esperar que el Espíritu vivifique la verdad en ti. Espera ser iluminado. Tu tiempo con la Palabra es la puerta para oír a Dios.

La segunda clave es orar en el Espíritu. Cuanto más tiempo pasamos orando en el Espíritu (orar en lenguas), mas sintonizados estaremos con el Espíritu de Dios.

Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.(1Corintios 14:2)

Cuando oras en el Espíritu estás hablando los misterios de Dios. Cuanto más tiempo dediques a esto, tu hombre espiritual se volverá más sensible y vivo a esos misterios. Notarás que el entendimiento espiritual irá en crecimiento. Palabras específicas de Dios se harán vivas para ti. Empezarás a ver y oír las cosas de Dios porque estás edificando tu espíritu. (1Corintios 14:4,14)

 ¡Oh generación, atiendan a la palabra del Señor!  (Jeremías 2:31 NBLH)