Tú Puedes Oír a Dios

Fuimos creados para oír a Dios. Fuimos creados a Su imagen con la capacidad de oír Su voz. Incluso después que Adán pecó, él todavía era capaz de oír a Dios mientras caminaba en el Jardín (Génesis 3:8-10). Si bien la íntima comunión entre Dios y el hombre se perdió por causa del pecado y la humanidad entera entró en oscuridad, la capacidad para oír a Dios no se había perdido. Dios intenta comunicarse con cada persona en la tierra.

“Escucharé lo que hablará Jehová Dios…” (Salmos 85:8)

En la Escritura encontramos que hay dos tipos de revelación para la humanidad: Revelación General y Revelación Específica.

La revelación general está disponible para todos los hombres. La revelación general puede verse en la creación y demostrar que hay un Dios.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras…” (Salmos 19:1-4)

Esto es emocionante y preocupante al mismo tiempo. Es la gracia de Dios que da a cada uno la oportunidad de oírlo y saber que Él existe. Toda la creación testifica que hay un Creador y que la vida proviene de Él. Es una gran pérdida para el hombre buscar el significado y propósito de la vida a través de las cosas creadas, en lugar de buscar en el Creador.

Debido al pecado, la oscuridad y la corrupción en el mundo la mayoría de la gente sigue uno de dos caminos en la vida. Muchos optan por vivir según la carne. Eso significa que eligen satisfacer todos sus deseos y caprichos en la búsqueda del significado de la vida y de la identidad. Otros optan por buscar un Dios que no conocen y crean religiones que intentarán entender y satisfacer a la deidad que han imaginado. Esto puede incluir un gran sacrificio personal e incluso auto- abuso. Al mirar el mundo en el que vivimos, podemos ver ambos grupos buscando el significado de la vida,  ya sea desde la auto-indulgencia o desde una estructura religiosa que deben seguir. El apóstol Pablo declara que toda la humanidad conoció a Dios, dado que la creación Lo revela, pero ellos eligieron ir en pos de otras cosas.

“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Romanos 1:21)

Jesús mencionó este mismo problema con los Judíos a quienes Él había venido para revelar a Dios. Aunque tenían las Escrituras muchos habían caído en la observación de reglas en lugar de buscar una relación con Dios.

“Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, yhan cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.” (Mateo 13:15)

Observe que habían cerrado sus ojos y habían permitido que sus oídos se volvieran indiferentes. No es que Dios haya dejado de hablar; es que la mayoría de ellos estaban tan preocupados con las cuestiones de la vida que dieron poco tiempo o atención para oírlo. ¡Y, sin embargo, fueron creados para oírlo y para vivir de toda palabra que sale de Su boca! Esto es lo mismo que nos pasa hoy.

Está escrito: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4)

Mientras que la revelación general es la revelación de la existencia de Dios a toda la humanidad, la revelación específica es la comunicación directa de Dios con nuestro hombre espiritual.

Todos los hombres son seres espirituales creados a imagen de Dios ytodos los hombres tienen la capacidad de “oírlo". Todos los hombres, aunque caídos y perdidos tienen espíritus; pero el espíritu del hombre debe nacer de nuevo y entrar en la unión con Dios. Ahora bien, aún cuando no existiera esa unión, la realidad de que todos los hombres pueden oír a Dios, es un hecho. El Espíritu de Dios puede comunicarse con el espíritu del hombre aunque el hombre esté perdido.

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Romanos 1:20)

Los creyentes, que han nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, tienen a disposición una dimensión más profunda del ‘oír’.

“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1Corintios 2:11-12)

¡Dios quiere comunicarse contigo! Él quiere mostrarte todo lo que te ha concedido a través de Cristo. Él quiere sacarte de la desesperación, el desánimo, el miedo, la enfermedad y la pobreza, e introducirte en la vida abundante. Esto va más allá de la revelación general de Sí mismo que está disponible para todos a través de la creación. ¡Esta es la revelación específica para nuestros espíritus recreados a fin de que conozcamos la grandeza de nuestra herencia en Él! Dios quiere enseñarte, darte sabiduría, prepararte, advertirte y liberarte. ¡Él está hablando! ¿Por qué muchos no Lo oyen?

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)

Tristemente, muchos cristianos podrían clasificarse como hombres "naturales", no porque no han nacido de nuevo, sino porque simplemente no toman tiempo para las cosas de Dios. Las preocupaciones de este mundo han ahogado la Palabra y han elegido vivir como hombres naturales, no espirituales. A pesar de que sus espíritus están conscientes de Dios y Su voz,  rara vez escuchan o reconocen Sus impulsos, porque no tomaron tiempo para preparar sus corazones para oírle.

Considere el desafío de los ciegos y los sordos. En el mundo natural, sin duda, están en desventaja. Esas imágenes y sonidos que son cotidianos para la mayoría, son desconocidos para los que no pueden ver ni oír. Ellos viven una vida diferente; se adaptan,  pero el rico mundo de la imagen y el sonido,  permanece cerrado y sólo pueden imaginarlo.

El hombre natural vive una vida similar. Una vida sin oír a Dios es una existencia mínima. Fuimos creados para oírlo. La elección de ignorarlo y vivir la vida en el plano natural es similar a estar ciego y sordo a la vez. Te puedes adaptar pero nunca conocerás la vida abundante. Fuimos creados para vivir en comunión con el Padre y tenemos disponible Su abundancia, Su favor, Su bendición, Su sabiduría e instrucción. La vida abundante comienza con el deseo de escucharlo.

El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho el Señor. (Proverbios 20:12)